Programa “Forjadores de Ciencia y Tecnología: estudiantes se forman para incentivar el interés por la investigación

Estudiantes de pregrado de universidades y centros de formación técnica participan en un curso que les permitirá adquirir las competencias para promover el interés por la investigación, la ciencia y la tecnología en niños, niñas y jóvenes.

30 estudiantes de pregrado de distintas casas de estudio de educación superior e institutos de formación técnica de la Región de Antofagasta aceptaron el desafío de adquirir competencias para promover el interés por la ciencia y la tecnología en niños y niñas. Enmarcado en el Programa de Mejoramiento Institucional en Recursos Hídricos, liderado por el Centro de Investigación Tecnológica del Agua en el Desierto (CEITSAZA) de la Universidad Católica del Norte (UCN), y con la colaboración del PAR Explora de CONICYT Región de Antofagasta, se realiza este curso denominado “Forjadores de Ciencia y Tecnología”, en el que participan estudiantes de ingeniería, geología, ciencias biológicas y pedagogías, entre otras carreras.

El objetivo del programa de capacitación, que cuenta con estudiantes de la Universidad de Antofagasta (UA), Inacap y la UCN, es doble. Por un lado, promover el interés por el conocimiento científico y tecnológico en estudiantes de pregrado en diversas temáticas relacionadas con recursos naturales, energía, medio ambiente, biotecnología y turismo científico. Y, por otro, lograr que quienes realicen el curso se conviertan en forjadores de la ciencia y tecnología, y logren transferir los conocimientos adquiridos a estudiantes en edad escolar provenientes del Campamento Moisés y de la Escuela Las Américas de la comuna de Antofagasta. Para esto apoyaran la creación y ejecución de proyectos de investigación científica escolar.

DESCUBRIENDO LA REUTILIZACIÓN

Las áreas temáticas del curso son diversas, desde metodología de la investigación y recuperación de elementos desde residuos electrónicos, hasta turismo científico y didáctica para el aprendizaje de niños y niñas a través del trabajo colaborativo. Esta diversidad busca que, junto con capacitar en los contenidos a los participantes, estos aprendan cómo transferirlos a sus futuros aprendices.

Génesis Painenao, estudiante de quinto año de la carrera de Geología de la UCN, y ahora una futura “Forjadora de Ciencia y Tecnología”, sostiene que nunca pensó que un teléfono móvil podría estar compuesto por más de 60 elementos químicos, lo cual aprendió en una de las áreas temáticas abordadas en el programa de capacitación. “Gracias a este curso me pude dar cuenta de que nosotros utilizamos a diario aparatos electrónicos que contienen elementos de valor y que pueden recuperarse”, agrega.

La estudiante explica que durante el curso trabajaron en un proyecto que buscaba cómo extraer imanes de samario-cobalto desde instrumentos musicales de cuerda electrónicos, como bajos y guitarras, con el propósito de reutilizar este tipo de imán de tierras raras, dado el elevado valor comercial y diversidad de usos que tiene.

“El instrumento se echa a perder y queda botado, pero descubrimos que está compuesto por estos imanes de tierras raras como el cobalto –que se usa para turbo dinámica– y el samario, que se usa para la absorción de luz infrarroja o de reactores nucleares. O algo tan simple como la reutilización del imán de samario-cobalto para la fabricación de nuevos instrumentos musicales”, añade la futura geóloga.

DESAFÍOS PARA DERPERTAR LA CURIOSIDAD CIENTÍFICA

El estudiante de quinto año de Geología de la UCN, Miguel Fernández, afirma que la reutilización de los recursos naturales, la preservación del patrimonio y el cuidado del medio ambiente son temáticas fundamentales que deben ser transmitidas a las nuevas generaciones. Por ello, decidió asumir el desafío de realizar el curso, que precisamente se relaciona con su trabajo de memoria que indaga en el geopatrimonio.

“Estoy pensando en cómo bajar las herramientas adquiridas a la comunidad, a través, por ejemplo, de clínicas educativas en colegios de áreas rurales, donde pueda explicar acerca de la importancia de la ciencia, el patrimonio o la innovación”, asegura el también futuro Forjador de Ciencia y Tecnología.

Uno de los relatores del curso es el académico del Departamento de Química de la UCN, Dr. Rodrigo Castillo, quien explica que su exposición a los futuros profesionales se basa en un proyecto de investigación que tiene como objetivo recuperar ciertos elementos que tienen valor por sus usos tecnológicos en basura electrónica, por lo que se aborda el reciclaje, la investigación científica y la economía circular. “Es importante transmitir este tipo de conocimiento a nuestros estudiantes, para que ellos también puedan transferirlo después a los niños y niñas de los establecimientos educacionales de la región, con el propósito de despertar la curiosidad científica y la capacidad de innovar”, resalta.

Para enseñar a los futuros forjadores cómo transmitir estos conocimientos a los escolares, el curso considera módulos dictados por la psicóloga Tatiana Olmos, que abordan la sensibilización en la infancia, enseñando a los estudiantes a entender cómo piensan los niños y niñas desde una metodología basada en el constructivismo. El módulo busca profundizar en cómo se facilitan y construyen espacios amistosos de aprendizaje y descubrimiento, donde los niños y niñas vayan construyendo sus logros y desafíos a partir del descubrimiento de la ciencia y la tecnología.

“La idea es mostrar un abanico de opciones para que los niños y niñas descubran, exploren, conozcan y se motiven; dentro de los módulos del programa, se trabajará con una aproximación directa entre forjadores, niños y niñas; todo lo relacionado con el espacio propio para que se sientan cómodos con el aprendizaje”, menciona Tatiana Olmos. “Esta transferencia se logra a través de la empatía”, agrega.

Por su parte, la directora de PAR Explora de CONICYT Región de Antofagasta, Olga Hernández, que además es profesora general básica con especialización en Ciencias Naturales, rescata la oportunidad que ofrece este curso para enriquecer la formnación científica de los jóvenes de la región. “Estos futuros profesionales de la región se han empoderado de herramientas concretas para desarrollar el pensamiento crítico, analítico y reflexivo como aporte directo a la transferencia de conocimientos de forma cercana, lúdica y entretenida. Ello permitirá, a partir de la curiosidad en los niños y niñas, interesarse por temáticas relevantes del mundo globalizado en el que nos encontramos, así como también mirar hacia el futuro con una perspectiva distinta”.